Relaciones liana: ¿Qué son? ¿Funcionan?

Relaciones liana

Alba se enamoró de Carlos hace 7 años. Este fue para ella su primer amor, pero pasados 2 años de relación Carlos rompió con Alba. Ella no entendía el motivo de la ruptura, se sentía abandonada y con un vacío enorme. A los pocos días conoció a Manuel, que era un amigo de unos compañeros de su instituto. Manuel se convirtió en un salvavidas para ella, ya que el vacío desapareció de repente y las noches de soledad desaparecieron. Al cabo de 8 meses, la relación con Manuel terminó y volvieron a manifestarse en Alba sentimientos de vacío y abandono, por lo que comenzó a salir con Antonio al cabo de dos semanas y, según Alba, esos sentimientos desagradables volvieron a desaparecer.

Socialmente es muy conocida la frase “un clavo saca a otro clavo”, esta describe a la perfección lo que hoy en día podemos llamar relaciones liana, es decir, una persona que pasa de una relación sentimental a otra sin que haya transcurrido un mínimo periodo de tiempo para superar el duelo y comenzar una nueva relación.

En algunos casos se puede apreciar una conducta similar a la de un adicto, en la que se busca un aumento de la dopamina y endorfinas iniciales características de la etapa del enamoramiento, pero, sin embargo, este aumento de las “hormonas de felicidad” es por tiempo limitado, ya que cuando éste pasa, se vuelve a la sensación inicial de vacío y soledad. Al repetirse la conducta una y otra vez, este proceso se puede convertir en un ciclo vicioso sin fin.

Cuando estas situaciones ocurren, no nos estamos dando el tiempo necesario para procesar el duelo, cerrar la etapa y aprender de todo lo ocurrido en la relación anterior, no hay aceptación. Estamos intentando huir del dolor producido por la pérdida.

Razones principales para caer en el círculo vicioso de las relaciones liana

  • Miedo a la soledad: habitualmente es la razón principal. Este miedo nos lleva a querer buscar rápidamente a una persona para que supla nuestras necesidades y carencias emocionales. Es una trampa, ya que ese miedo nos lleva a una búsqueda compulsiva y ansiosa de afecto constante.
  • Miedo al abandono: altamente relacionado con el miedo a la soledad. Supone un temor de alta intensidad a que la pareja le “abandone” y quedarse solo. Lo que suele manifestarse mediante conductas ansiosas, como por ejemplo conductas de control enfocadas a la pareja.
  • Apego ansioso: se caracteriza por una necesidad de contacto y cercanía constante en las relaciones de pareja. Este estilo de apego está marcado por la incertidumbre, por lo que suelen manifestar un gran miedo a ser abandonadas.
  • Mitos sobre el amor romántico: creencias como “para ser feliz hay que estar en pareja” “para que una relación funcione no pueden existir problemas” o el mito de que tenemos que encontrar a nuestra media naranja para ser felices.
  • Vivir por y para su pareja: la pareja suele ser el centro de la vida, dejando descuidadas el resto de las áreas de su vida (laboral, familiar, social). Esto denota dependencia emocional, ya que para la persona no existe más vida que la vida en pareja y su felicidad depende de ello.
  • Baja tolerancia al dolor: la no aceptación de emociones desagradables. En ocasiones, nos resulta más cómodo y fácil huir del dolor ya que este resulta bastante angustiante y provoca una sensación de vacío en nuestro interior. El dolor forma parte de la vida y es necesario vivirlo y procesarlo para crecer y aprender de las experiencias.

¿Por qué no funcionan?

Entendiendo que una ruptura de pareja supone una pérdida, toda persona necesitará un tiempo para asumir y aceptar dicha pérdida, para reestructurar su vida y adaptarse a la nueva realidad. No debemos entender el proceso de duelo como algo negativo, sino como un proceso natural que hace de puente para sanar, aprender y aceptar la experiencia vivida.

Para ello, es importante conocer las fases del duelo y lo que conlleva cada una de estas fases:

  • Generalmente, cuando vivimos una ruptura sentimental aparece un primer sentimiento de negación e incredulidad, el mundo pierde sentido y nos abruma, nos preguntamos cómo superaremos esta situación. Estos sentimientos pueden aparecer antes de la ruptura real.
  • Cuando ya no es posible negar la ruptura comienza a surgir la realidad de la pérdida, aparecen emociones como la rabia, ira y enfado, las cuales suelen enfocarse hacia la pareja y hacia uno mismo. La función de esta etapa es comprender el “porqué” de la pérdida.
  • Tras la ira se comienza a contactar con la realidad de la pérdida. Existen deseos de poder retroceder en el tiempo, y a su vez, se empiezan a explorar nuevas cosas que hacer para revertir la situación, esta fase se conoce como negociación.
  • Después, se manifiestan sentimientos relacionados con la tristeza, ya que se comienza a asumir la realidad de la ruptura. Es importante que cuando sintamos tristeza, nos permitamos expresar la emoción, ya sea llorando, escuchando música o hablando con una persona de confianza. Toda emoción no procesada termina ahogándonos.
  • Por último, la aceptación de la ruptura. La persona asume que su vida sigue. Se establecen nuevos objetivos y metas vitales, asumiendo la pérdida como algo natural.

Como podemos asumir, en las relaciones liana no se ha completado el proceso de duelo. Hemos podido quedarnos estancados en alguna de las etapas, ya que enfrentarse a las emociones asociadas y al dolor que puede producir un duelo puede ser bastante desagradable.

A pesar de querer huir de lo que no es desagradable y provoca dolor, para todos es importante que nos permitamos vivir el proceso del duelo y tomarnos el tiempo necesario para procesar adecuadamente todo lo ocurrido, y tomar conciencia de nuestras emociones, pensamientos y conductas. Por ello, dedícate tiempo para identificar tus emociones, permítete sentir lo desagradable. Las emociones no son buenas ni malas, aparecen para darnos información muy valiosa, escúchalas.

Por Rosa Bayón Écija

CONSULTA MADRID

CONSULTA DUBLÍN

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