Una sexualidad sana en la infancia

Prevención del contacto sexual temprano

Muchos padres cuando escuchamos sexualidad e infancia, podemos sentir rechazo o miedo al relacionar ambos conceptos. De manera equivocada, solemos asociar la sexualidad únicamente con la relación sexual, siendo este uno de los motivos principales que nos alejan de la educación sexual a nuestros hijos.

La sexualidad abarca distintos conceptos, como es el sexo, la orientación sexual, el género, la identidad sexual, etc. Junto con estos conceptos añadimos el autocuidado, la autoestima, las relaciones con otros, la prevención del abuso, las relaciones sanas, el desarrollo físico, entre otros aspectos. Como podemos ver, la sexualidad está muy presente en nuestro día a día, es por ello por lo que te invitamos a esta reflexión: Todo aquello de lo que no hablemos con nuestros hijos, lo aprenderán fuera de casa.

Así es, todo aquello que no escuches, hables, resuelvas o debatas, será aprendido de una u otra forma y el problema en la actualidad es que la información es frágil.

En este artículo nos centraremos en la prevención del contacto precoz con la información errónea sobre la sexualidad o la relación sexual. Estudios recientes alertan sobre el acceso de los niños a la pornografía a edades tan tempranas como los ocho años. Y surge la pregunta: ¿cómo puede un menor de ocho años acceder a contenido pornográfico? ¿Qué consecuencias puede tener esto en su desarrollo emocional y cognitivo?

Difícilmente podrás evitar que tus hijos tengan contacto audiovisual con contenido sexual, incluso debemos decir que el problema no es el contenido en sí (aunque gran parte de él es erróneo y muestra una imagen equivocada de las relaciones sexuales). Nuestro interés está en prevenir ese contacto en edades que no corresponden y que pueden afectar el desarrollo cognitivo y emocional de los menores.

Las nuevas tecnologías son una herramienta para este acceso temprano, pero no son el motivo principal. Digamos que el mal uso de las tecnologías es lo que facilita este aprendizaje erróneo. La mayor parte del contenido audiovisual está alejado de la realidad, mostrando relaciones no afectivas, muchas veces violentas o agresivas, de discriminación y poder. Alejadas del autocuidado, el respeto por nuestro cuerpo y por el de los demás, y también alejada de la promoción de relaciones sanas y afectivas.

Causas:

  • La no supervisión de los contenidos.
  • El uso excesivo pantallas o dispositivos digitales.
  • Los contenidos inadecuados al desarrollo cognitivo, social y emocional.
  • La pérdida de autoridad con los menores.
  • La poca supervisión en entornos educativos o sociales donde conviven los niños.

Por falta de tiempo u organización a los padres se nos pueden escapar muchas cosas, lo que es normal y está bien. Sin embargo, en estos casos proponemos mayor interés por el cuidado de la infancia, ya que las consecuencias pueden ser más graves en el futuro.

Posibles consecuencias en los menores:

  • Establecimiento inadecuado de las relaciones interpersonales.
  • Exploración inadecuada de su cuerpo o del cuerpo de los demás.
  • Ansiedad, miedo y estrés.
  • Comportamientos inadecuados para la etapa cognitiva.
  • Desvinculación de la sexualidad y del afecto.
  • Adicción a las tecnologías o al contenido sexual.

Posibles consecuencias derivadas en etapas adultas:

  • Establecimiento inadecuado de las relaciones interpersonales.
  • Imposibilidad de establecer relaciones estables y afectivas.
  • Relaciones de dependencia o violentas.
  • Adicción a la pornografía o a la prostitución.
  • Posibilidad de desarrollar otras adicciones, a sustancias o comportamentales (juego).
  • Ansiedad o depresión.
  • Agresión sexual.
  • Disfunciones sexuales, con mayor frecuencia.

El objetivo de mencionar estas consecuencias no es promover el miedo sino remarcar la importancia de la prevención.

¿Cómo puedo brindar una sexualidad sana a mis hijos?

Lo más importante es escuchar lo que tienen que decir y preguntar. A veces, en nuestro intento por protegerlos del sufrimiento, recurrimos a charlas o actitudes que, sin querer, pueden alejarnos de una educación sexual sana.

Pautas positivas para una educación sexual sana:

  • Escucha y pregunta: “¿Cómo lo aprendiste? ¿Tú que piensas de ello? ¿Cómo te sentiste?” Estas preguntas te ayudaran a conocer mejor a tus hijos y la información que manejan.
  • Mantén la calma: si es impactante, te sientes frustrado o no sabes qué decir, no digas nada. Dile que en ese momento no tienes la respuesta a su pregunta, pero que podréis hablarlo más adelante. Date tiempo a investigar, preferiblemente, con el acompañamiento de un profesional.
  • Adelántate: prevé, habla e informa a los pequeños de una manera natural y adaptada a su edad, sobre todo aquello que deberían saber sobre su desarrollo.
  • Enseña a respetar y cuidar su cuerpo y el de los demás.
  • Pon límites: si das acceso a las tecnologías debes dejar claro que podrás tener acceso a la información que manejen, a los tiempos y al contenido. Tú apruebas y acompañas.
  • No dejes solos a tus hijos con desconocidos o adultos si no estás seguro si cuidarán bien de él.
  • Infórmate sobre control parental.

Acciones que dificultan una educación sexual sana:

  • Juzgar o imponer. Estas dos acciones generan desconfianza en la comunicación, dan la sensación de haber cometido un error y cortan el vínculo de confianza.
  • Exasperarte o castigar. Según la situación, si pierdes la calma gritas, te enfadas y castigas por un comportamiento inadecuado menor, probablemente pierdas mucha más información y no puedas ayudar a tus hijos.
  • Evitar la educación sexual. Recuerda, todo lo que no enseñes tú, lo aprenderán del exterior. Si por miedo, angustia o desinformación prefieres evitar el tema, no podrás ser un guía.
  • Obligarles a mostrar afecto o tener contacto físico si ellos no lo desean. Este comportamiento les enseña a no respetarse y a decir que sí a situaciones que realmente les incomodan.
  • Dar toda la responsabilidad al menor. Ya sea de los tiempos de uso o del acceso al contenido, pueden traer en el futuro problemas para seguir las normas de convivencia y no podrás educar, tu función principal.
  • Evitar dejar a los menores sin supervisión o al cuidado de personas de poca confianza.

Educar en sexualidad es educar en respeto, seguridad y amor propio. Hablar de estos temas con naturalidad y desde el afecto es una forma poderosa de cuidar y proteger a nuestros hijos.

Por Thalia Pérez

CONSULTA MADRID

CONSULTA DUBLÍN

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