Cariño, me gustaría…

Imagina por un momento que quisieras hacer una petición a tu pareja. ¿Crees que te resultaría fácil o te costaría decirlo? ¿Qué factores crees que dificultan el hacer una demanda de este tipo?

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De lo que trata este texto es de comunicación en pareja.

Una de las claves fundamentales para que una relación funcione es la comunicación. Si no hay una buena comunicación entre los miembros de una relación, ya sea una pareja estable o no, podríamos atrevernos a considerar que esa relación tenderá al fracaso.

 

Negociar, ceder, llegar a acuerdos, empatizar… son componentes fundamentales y deben darse en el ámbito más privado del ser humano: las relaciones de pareja.

En el contexto de una pareja, la comunicación es más que el proceso por el que intercambiamos información. A través de ella compartimos cuestiones cotidianas, expresamos afecto, hacemos negociaciones… Es el modo por el que dos seres humanos pueden conocerse al mostraste ante el otro.

El comunicarse de una manera adecuada no es una tarea sencilla y, en ocasiones, puede dar lugar a malentendidos.

Existen algunas claves para la comunicación, o cuestiones que deben tenerse en cuenta para ayudarnos a establecer una comunicación más efectiva y constructiva. Estas son:

Ser concretos sobre el tema que queremos plantear. Debemos ayudar al que escucha a centrarse en el tema de conversación y no abrumarle con exceso de información. Enmarcar el tema ayudará a hacer un mejor enfoque del mismo.

Expresar los sentimientos, deseos y opiniones constructivamente. Si se trata de alcanzar un acuerdo, es mejor hacerlo desde el compromiso de ambas partes y no porque el otro desarrolle sentimientos de culpa.

No hacer inferencias sobre lo que el otro desea. Intentar adivinar lo que el otro plantea puede ser un error. Si interpretamos un mensaje sin total certeza puede ocurrir que actuemos en consecuencia y el resultado no sea el esperado. Es mejor preguntar, contrastar nuestras hipótesis para evitar molestar a la otra parte implicada.

Elegir un momento y un lugar. Si se trata de hablar temas delicados no es aconsejable escoger un momento en el que se esté cansado, con una alta emotividad, preocupados por un tema urgente, etc. El canal también es importante ya que hay mensajes que es mejor tratarlos en persona.

No imponer ni dar por sentado nada. Cada persona tiene su propio punto de vista, no se trata de hacer prevalecer nuestra opinión sino de llegar a acuerdos conjuntamente. También es importante aclarar las dudas que nos surjan de la conversación.

Según Borstein (1986), existen algunas expectativas erróneas de las relaciones de pareja:

  • Mi pareja debería ser capaz de anticipar mis pensamientos, sentimientos y necesidades.
  • Si de verdad me quiere, debería agradarme siempre.
  • Si mi pareja me quiere, me aceptará tal y como soy y sin pedirme que cambie nada.
  • Nuestros intereses personales, objetivos y valores permanecerán siempre similares.
  • Debemos estar siempre de acuerdo el uno con el otro en los temas importantes.

Estas son algunas cuestiones que en ocasiones se toman como verdades absolutas y que debemos gestionar en el ámbito de la pareja. La mejor forma de afrontarlo es con una comunicación asertiva y eficaz.

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